La gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, señaló que el Banco de México nunca ha actuado con tolerancia, complacencia o indiferencia frente a la inflación.
En entrevista con El Financiero, la funcionaria señaló que el Banco de México “ha comunicado claramente el origen de las presiones que se están enfrentando y las acciones que estamos llevando a cabo”.
Al explicar la decisión de reducir en un cuarto de punto la tasa de referencia para dejarla en 6.50 por ciento, señaló que en la práctica hay consideraciones que deben tomarse en cuenta en las decisiones del banco central.
“Ante un aumento de la inflación debido a un choque por el lado de la oferta que transitoriamente eleva el precio relativo de un número limitado de productos y que al mismo tiempo no tenga incidencia en las expectativas de la inflación de mayor plazo, la política monetaria no debe reaccionar… pues un apretamiento de la postura del banco central incidiría sobre el nivel general de precios de la economía una vez que el choque ya se hubiera disipado por sí mismo”, señaló.
Al comentar la reducción de 25 puntos base en la más reciente decisión de política monetaria, la gobernadora señaló que a pesar del complejo entorno externo que se está enfrentando “tanto la inflación general como sus determinantes han evolucionado, desde nuestra reunión previa, conforme a lo esperado”.
Explicó que la inflación general se redujo de 4.63 por ciento a 4.45 por ciento desde la primera quincena de marzo hasta el mes de abril.
Señaló que otro elemento que se tomó en cuenta en la decisión fue la debilidad de la actividad económica, pues en el primer trimestre el PIB se contrajo en 0.8 por ciento a tasa trimestral ajustada por estacionalidad, por lo que las condiciones cíclicas de la economía no apuntan a mayores presiones del lado de la demanda.
Riegos contenidos
Rodríguez Ceja se refirió al entorno externo y señaló que aunque se consideró el choque de oferta derivado del conflicto del Medio Oriente, “los riesgos al alza para la inflación están contenidos debido a las políticas implementadas por el Gobierno Federal para mitigar estos incrementos”.
Respecto a las razones para finalizar el ciclo a la baja de las tasas señaló que, dado el balance de riesgos para la inflación, “nuestra intención de mantener la tasa sin cambios significa que actualmente nuestra postura monetaria es la adecuada para seguir conduciendo la convergencia inflacionaria a la meta, pero también nos deja en una buena posición para enfrentar los retos que pudieran derivar de una prolongación del conflicto del Medio Oriente”.
La gobernadora explicó con detalle cuáles son los criterios que guían las decisiones de la Junta de Gobierno del Banco de México. “La valoración del panorama inflacionario requiere de un análisis riguroso de su comportamiento, de los choques que afectan a la inflación y del comportamiento observado y esperado de sus determinantes, lo que puede dar lugar a juicios y opiniones encontradas”, explicó.
A este respecto, refirió que “los integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México compartimos, sin duda alguna, un compromiso total con el mandato de la estabilidad de precios y en particular con el mandato de llevar la inflación al 3 por ciento”.
Fue enfática al señalar la convicción del Banco de México: “No debe quedar ninguna duda sobre la credibilidad institucional. El actuar del Banco de México lo ha mostrado de manera contundente, tal como ocurrió en el periodo inflacionario de la pandemia o de la guerra, en el que la tasa de referencia se llevó al nivel más alto desde que tenemos este régimen (de objetivos de inflación)”.
La operación concreta de la política monetaria, explicó la gobernadora, debe tomar en cuenta las condiciones que permitan llegar a sus objetivos al menor costo posible para la sociedad.
Concluyó Rodríguez Ceja: “Me gustaría cerrar diciendo que, en cualquier caso, la sociedad puede tener la certeza, la confianza, de que nuestras acciones han estado, están y estarán siempre enfocadas en nuestro objetivo prioritario de la estabilidad de precios”.
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Fuente: El Financiero