Mientras México se prepara para implementar de forma gradual la jornada laboral de 40 horas, el empresario Carlos Slim volvió a poner sobre la mesa una propuesta completamente distinta: trabajar solo tres días por semana, pero con jornadas de hasta 12 horas, además de elevar la edad de jubilación hasta los 75 años.
La idea ha reavivado un debate que va más allá de la cantidad de horas frente al escritorio. La discusión también gira en torno a una pregunta que lleva décadas dividiendo a economistas, empresas y especialistas en salud laboral: ¿trabajar más tiempo realmente se traduce en una mayor productividad?.
México avanza hacia la jornada de las 40 horas, pero Carlos Slim plantea un modelo distinto
Durante una conferencia realizada a finales de 2025, Carlos Slim, presidente honorario de Grupo Carso, planteó reorganizar el trabajo mediante semanas laborales de tres días con jornadas de entre 11 y 12 horas, sin reducir el salario de los empleados.
Según explicó, las empresas podrían distribuir mejor sus turnos, abrir nuevas vacantes mediante esquemas rotativos e incorporar a más personas al mercado laboral, especialmente jóvenes que enfrentan dificultades para acceder a un empleo formal. El empresario también sostuvo que el aumento en la esperanza de vida hace necesario replantear la edad de retiro y propuso elevarla hasta los 75 años.
El planteamiento llega justo cuando México avanza en la dirección opuesta. De acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), la reforma constitucional reducirá gradualmente la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales entre 2027 y 2030, sin afectar salarios ni prestaciones. La autoridad sostiene que el objetivo es mejorar el bienestar de más de 13 millones de trabajadores y, al mismo tiempo, favorecer una organización más eficiente del trabajo.
Trabajar más horas no garantiza producir más, según diversos estudios
Aunque la propuesta de Carlos Slim parte de la idea de mantener la productividad mediante jornadas más largas en menos días, diversos estudios académicos han encontrado que existe un límite a partir del cual las horas adicionales dejan de generar mejores resultados.
Uno de los trabajos más citados es el realizado por John Pencavel, profesor de la Universidad de Stanford, publicado en The Economic Journal. Al analizar registros históricos de trabajadores británicos durante la Primera Guerra Mundial, el investigador encontró que la productividad comienza a disminuir cuando las jornadas se prolongan de manera constante. En particular, observó que quienes trabajaban alrededor de 70 horas semanales producían prácticamente lo mismo que quienes laboraban cerca de 55 horas, debido a que la fatiga reduce el rendimiento por cada hora adicional trabajada.
El estudio también documentó que trabajar los siete días de la semana generaba aproximadamente el mismo nivel de producción que hacerlo durante seis días, lo que evidencia la importancia del descanso para recuperar la capacidad física y cognitiva.
Una conclusión similar aparece en un informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El organismo señala que las jornadas excesivas afectan negativamente el equilibrio entre la vida personal y laboral, mientras que esquemas con mayor flexibilidad y menor carga horaria pueden beneficiar tanto a los trabajadores como a las empresas al reducir la fatiga y mejorar el desempeño.
México trabaja más horas que casi cualquier otro país, pero eso no lo hace más productivo
La discusión en torno a la jornada laboral de 40 horas ha dejado de centrarse únicamente en cuántas horas se trabajan. Cada vez más especialistas consideran que el reto consiste en elevar la productividad por hora y no simplemente aumentar el tiempo de permanencia en el lugar de trabajo.
En México, los datos muestran que trabajar más tiempo no necesariamente implica producir más. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se mantiene como el país donde más horas trabaja cada empleado.
En 2025, el promedio fue de 2,205 horas trabajadas por persona al año, muy por encima del promedio de la OCDE, que se ubicó en 1,736 horas. Sin embargo, ese mayor número de horas no ha significado automáticamente mayores niveles de productividad, un fenómeno que diversos especialistas atribuyen a factores como la organización del trabajo, la adopción tecnológica, la capacitación y la eficiencia de los procesos.
La STPS sostiene que la transición hacia las 40 horas busca precisamente impulsar un mejor equilibrio entre trabajo, descanso y vida personal, además de reducir riesgos asociados con jornadas prolongadas, como la fatiga, el agotamiento y los accidentes laborales. La implementación será gradual para permitir que las empresas adapten sus procesos y reorganicen sus operaciones sin afectar los derechos de los trabajadores.
Mientras algunos empresarios consideran que reorganizar jornadas más largas podría facilitar la contratación de más personal, buena parte de la evidencia científica disponible apunta a que extender el tiempo de trabajo no necesariamente incrementa la producción y que, después de cierto punto, incluso puede provocar el efecto contrario.
Nota original aquí
Fuente: Xataka México