Especialistas en medio ambiente han advertido que estos ecosistemas costeros siguen siendo vulnerables a prácticas como el relleno irregular de humedales, la tala de vegetación, la acumulación de residuos sólidos y el crecimiento urbano sin una adecuada planeación, situaciones que han provocado afectaciones significativas en distintas zonas de la costa yucateca.
El biólogo Juan Lara, representante de la agrupación Lara-Corella, señaló que las acciones de restauración deben complementarse con mecanismos más eficaces de vigilancia y aplicación de la ley para evitar nuevas afectaciones en áreas de alto valor ecológico.
Entre las zonas más sensibles se encuentran los manglares de Progreso, Chelem y Chicxulub Puerto, donde la presión derivada de la expansión de asentamientos humanos y la contaminación de cuerpos de agua ha contribuido al deterioro progresivo de estos hábitats durante las últimas décadas.
Los expertos también destacan que la protección de los manglares trasciende el ámbito ambiental, ya que estos ecosistemas funcionan como barreras naturales frente a fenómenos meteorológicos, ayudan a reducir los efectos de la erosión costera y contribuyen a disminuir riesgos de inundación, factores que cobran mayor relevancia ante el avance del cambio climático.
Ante esta situación, organizaciones ambientalistas y habitantes de la región han reiterado la necesidad de fortalecer las políticas de conservación y recuperación de los humedales costeros. Asimismo, reconocieron el trabajo desarrollado por colectivos ciudadanos, entre ellos el grupo Las Chelemeras de Chelem Puerto, cuya labor en la restauración de manglares ha sido reconocida dentro y fuera de Yucatán.
Los defensores del medio ambiente coinciden en que la participación ciudadana, junto con una mayor supervisión gubernamental, será clave para garantizar la preservación de estos ecosistemas estratégicos para el equilibrio ecológico y la protección de las comunidades costeras.
Redacción: Yucatánalamano.