El estudio que MILENIO revisó y se presentará públicamente este martes fue realizado por Interpol, Unicef y Ecpat, en el cual se detalló que los principales abusos que los menores experimentaron fueron: “Alguien me envió imágenes sexuales que yo no deseaba recibir”; “Me pidieron que hablara de sexo o de actos sexuales con alguien cuando yo no quería hacerlo”; “Me pidieron que compartiera una imagen o un video en el que se vieran mis partes íntimas”; “Alguien utilizó inteligencia artificial para crear imágenes o videos sexuales falsos míos”; “Alguien me amenazó con compartir imágenes o videos sexuales míos” y “Alguien compartió imágenes sexuales mías sin mi permiso”.
“El 13 por ciento de las niñas, niños y adolescentes usuarios de internet encuestados en México sufrieron al menos uno de estos casos de abuso y explotación sexual facilitado por la tecnología en un periodo de un año.
“A escala del total de la población usuaria de internet de entre 12 y 17 años en México, esto representa un estimado de un millón 600 mil niñas, niños y adolescentes que sufrieron alguno de estos daños en el lapso de un solo año”, explicó.
Más de la mitad conoce al abusador
El informe señala que en el 64 por ciento de los casos las víctimas conocían a la persona perpetradora: amistades (29 por ciento), pareja (19 por ciento), familiares (16 por ciento).
Un dato revelador es que en 39 por ciento de los casos el primer encuentro con el perpetrador fue en la escuela.
“Los adolescentes y jóvenes entrevistados hablaron de una sensación de exposición y vulnerabilidad que iba más allá del momento en el que habían sufrido el abuso y la explotación. La mayoría se culpaban por el abuso y la explotación que habían sufrido”, destacó.
Según el reporte, casi la mitad de los menores víctimas fueron objeto de al menos dos de las formas de abuso reportadas.
Los datos de la encuesta mostraron que el 63 por ciento de los abusos ocurrieron en redes sociales, principalmente en Facebook, WhatsApp e Instagram. Pero también se detectaron casos (cuatro por ciento) de plataformas de juegos en línea como Roblox, Fortnite y FIFA.
“La mayoría de las personas que someten a niñas, niños y adolescentes al abuso y la explotación sexual facilitados por la tecnología forman parte de los círculos sociales de las víctimas.
“Las entrevistas con jóvenes y profesionales muestran que a veces se trata de compañeros de colegio, docentes, amistades, personas conocidas o familiares”, agregó.
Casos no se denuncian
Sobre el recibimiento de imágenes no deseadas, los menores comentaron que fueron enviadas principalmente por una amistad o persona conocida, un desconocido, una amistad mayor de 18 años y, finalmente, alguien que les gustaba y era mayor de 18 años.
Pero no para ahí; otras formas de abuso reportadas, aunque en menor medida, fueron el ofrecimiento de regalos o dinero a cambio de imágenes sexuales o de un encuentro sexual, y recibir amenazas o chantajes para participar en un encuentro sexual.
El informe calificó como “una realidad preocupante” la situación de abusos en línea que viven los menores en el país, pues a menudo se trata de personas de su propio entorno social.
Otro de los puntos preocupantes es que menos del uno por ciento de los casos registrados en la encuesta se denunciaron a las autoridades.
“Si bien muchas de ellas y ellos revelan el abuso y la explotación a amistades o familiares, algunos guardan silencio. Quienes deciden hablar no siempre reciben apoyo; por el contrario, pueden enfrentarse a acusaciones o respuestas inadecuadas por parte de las personas a las que acuden”,
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Fuente: Milenio DIgital