El cristal, cuyas menciones se multiplicaron a raíz de la tragedia en Tekit, se ha convertido en la principal droga de impacto en Yucatán, muy por encima de otros estupefacientes.
De acuerdo con el más reciente informe del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (Sisvea), el cristal cuadruplica al alcohol como droga de impacto y se ha colocado hasta ocho veces sobre el tabaco en esa condición.
La droga de impacto, define el Sisvea, es aquella por la cual acuden las personas a solicitar tratamiento en los centros de atención a las adicciones.
“Constituye un importante indicador de demanda de atención y permite observar las variaciones en el transcurso de los años”, subraya el sistema de monitoreo.
La droga de impacto es muy diferente de la droga de inicio. Esta última es aquella con la cual la población usuaria de los centros de rehabilitación incursiona en el consumo de las sustancias adictivas.
Las drogas de inicio
En el rubro de drogas de inicio, el tabaco se mantiene en el primer lugar en Yucatán, seguido muy de cerca por el alcohol. Ambos son clasificados como “drogas legales”.
En tercer lugar como droga de inicio está la mariguana y en el cuarto sitio aparece el cristal, que ha desplazado a los inhalables y al “crack”.
Presencia creciente
Aunque no se dice en los informes oficiales, el consumo y venta de cristal se ha extendido en muchos municipios yucatecos.
Esa droga figuró en las noticias sobre la violencia en Tekit que derivó en el homicidio de una mujer de la tercera edad y el linchamiento del autor de ese crimen, un joven cuya propia madre reconoció que era consumidor de cristal desde su adolescencia.
Centros de Integración Juvenil, A.C., describe al cristal como una droga sintetizada potencialmente tóxica y adictiva. Se le puede hallar en presentaciones de polvo o cristales y en ocasiones sus distribuidores la mezclan con fentanilo para aumentar sus efectos y su potencial adictivo.
Efectos en los adictos
Quienes consumen este estupefaciente sufren pérdida de peso y desnutrición, cambios drásticos en el estado de ánimo —pueden pasar de la euforia a la depresión—, irritabilidad y conductas violentas y destructivas, desorientación y confusión, y pérdida de piezas dentales.
Entre los riesgos más graves figuran lesiones cerebrovasculares, cardiovasculares y físicas después de cortos períodos de consumo, así como infecciones en la piel por los abscesos que se pueden originar, tanto por los efectos del consumo como por la vía de administración.
Lo local y lo nacional
El panorama más actualizado sobre la drogadicción en México está en el informe que rindió en septiembre de 2024 el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (Sisvea), con datos sobre 2023.
En Yucatán, la última encuesta estatal sobre las adicciones se realizó en 2014, y en el ámbito nacional la más reciente Encuesta de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) es del período 2016-2017.
El Sisvea recopila y analiza la información de cuatro fuentes: centros de tratamiento y rehabilitación no gubernamentales, centros de tratamiento para adolescentes, Servicio Médico Forense y Servicio Médico de Urgencias. Sus informes son anuales.
Según el reporte de 2023, el cristal es señalado cada vez más como droga de inicio en varios estados del país. La gravedad se eleva al ser ya la droga de impacto predominante en 28 entidades, entre ellas Yucatán.
La situación en Yucatán
Las estadísticas indican que entre los yucatecos el tabaco es la principal droga de inicio, con 36.1 por ciento de los usuarios que acudieron por ayuda a los centros de tratamiento y rehabilitación no gubernamentales.
En segundo lugar como droga de inicio está el alcohol, con 34.7%; en tercero, la mariguana, con 20%; en cuarto, el cristal, con 3.4%; en quinto, los inhalables, con 2.2%; en sexto, la cocaína, con 2.1%, y en sexto el “crack”, con 1.2 por ciento.
En cuanto a drogas de impacto, la primera en Yucatán es, como ya señalamos, el cristal, con 64.7 por ciento de los que se acercaron a los centros de tratamiento para solicitar ayuda.
En segundo sitio está, muy lejos, el alcohol, con 15.2%; en tercero, “crack”, con 8.9%; en cuarto, mariguana, con 6.6%, y en quinto, la cocaína, con 2.7%.— ÁNGEL NOH ESTRADA
Nota original aquí
Fuente: Diario de Yucatán