El meteorólogo Juan Antonio Palma Solís informó que hasta ahora solo se han formado seis ciclones —sin contar a la que se le denominaría “Gabrielle”, que está en formación y que podría ser apenas el número siete— cuando el promedio es de 14 y el máximo esperado para este año es de 17.
De estos seis ciclones, únicamente “Barry” cruzó la Península en junio pasado y como tormenta tropical, el resto se desarrolló en lejanía del continente.
Palma Solís explicó que entre los factores que han limitado la actividad ciclónica, está el polvo del Sahara, que viaja desde África hacia el océano Atlántico y el Caribe y que ha llegado en cantidades mayores a lo normal, además de los vientos fuertes en niveles altos de la tropósfera, que han causado una desorganización en los sistemas.
Sin embargo, el meteorólogo señaló que a partir de mediados de septiembre se espera una disminución de estos vientos, así como el ingreso de la fase convectiva, mejor conocida como la oscilación Madden-Julian.
Se trata de un fenómeno atmosférico que dura entre 15 y 20 días, que se desplaza de este a oeste que causa inestabilidad y que al llegar a una región incrementa la humedad y la probabilidad de ciclones.
“Al empezar a coincidir estos fenómenos, podría incrementar las posibilidades de que en nuestra zona pudiese haber alguna situación. Pero no se ve que venga un racimo de ciclones tropicales”, explicó el meteorólogo Palma Solís.
Y añadió: “Si seguimos la tendencia y los pronósticos, tendríamos que estar atentos. De aquí a finales de mes podría haber un incremento, pero no algo importante o algo muy frecuente”.
De igual manera, aclaró que estos cambios se dan de manera natural por el cambio en las estaciones.
“La Niña” llegaría en octubre
Aunque advirtió que de acuerdo con el Centro de Predicción Climática de la NOAA, las boyas en el Pacífico Ecuatorial han detectado un enfriamiento del agua, lo que indica la posible llegada del fenómeno climático conocido como “La Niña” en octubre o noviembre.
Del mismo modo, aclaró que en esta temporada no tendría un impacto importante en la formación de ciclones, ya que lo que realmente marca la pauta es el cambio de estación.
No obstante, añadió que lo que sí podría ocurrir es que el próximo período otoño-invierno sea “más lluvioso y con frentes fríos cargados de humedad”.
El especialista también recordó que antes de que termine octubre puede haber una vigilancia continua pero que precisamente a finales de ese mes es cuando empiezan a acercarse los frentes fríos y por consiguiente los ciclones comienzan a alejarse.
Como recomendación clave, el experto exhorta a no confiarse porque “con uno que nos pegue en categoría 5, ya no importó que hayan sido dos ciclones durante la temporada”.
“Aunque esté floja la temporada, eso no quiere decir que no se forme uno o dos más, y que alguno de esos represente un riesgo peligroso para la península. Esa es la ruleta rusa de la temporada de ciclones. Por eso no hay que especular ni confiarse”.
A esto, recordó que huracanes como “Isidoro” y “Gilberto” aparecieron en septiembre.
“Los pronósticos son buenos, pero después de una semana pueden haber cambios importantes. Puede formarse un ciclón que en un día ya es categoría 5 o que cambia de rumbo. Los yucatecos lo sabemos, ‘Isidoro’ ya se había ido y regresó, ‘Wilma’ se convirtió en monstruo en cuestión de horas y ‘Gilberto’ se ensañó con Mérida”.
“En 2020 ni siquiera hizo falta un huracán porque la tormenta ‘Cristóbal’ nos inundó”.
“Todas esas experiencias han moldeado la cultura de prevención”, agregó. “Aprendimos a no confiarnos, porque ya vimos que los ciclones pueden regresar, intensificarse en horas o causar daños graves aunque no sean huracanes. Eso es lo que hace que en Yucatán tengamos muy presente la prevención, y por lo mismo, aunque ahora esté todo tranquilo, no hay que confiarnos”.
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Fuente: Diario de Yucatán