Inicio DeportesArgentina avanza, pero las preguntas alrededor del campeón del mundo son cada vez más difíciles de ignorar

Argentina avanza, pero las preguntas alrededor del campeón del mundo son cada vez más difíciles de ignorar

Argentina está en semifinales del Mundial 2026 y mantiene intacta la posibilidad de defender el título obtenido en Qatar 2022.

por Luis Carmona
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Por Luis Carmona.

Conforme la albiceleste continúa avanzando, también crece una sensación que acompaña a la selección desde hace varios años y que este torneo parece haber amplificado: la de un equipo cuyos partidos terminan dejando tantas conversaciones sobre arbitraje, VAR y decisiones polémicas como sobre fútbol.

Porque el debate ya dejó de centrarse únicamente en el rendimiento del campeón del mundo.

El vigente monarca necesitó tiempos extra para eliminar a Cabo Verde, Egipto y Suiza, tres selecciones que antes del inicio del torneo no aparecían entre las principales candidatas al título y una de ellas, Cabo Verde, disputaba además la primera Copa del Mundo de su historia.

Y quizás sea precisamente ese encuentro el que mejor representa las dudas que han comenzado a surgir alrededor de Argentina.

Un debutante absoluto, sin experiencia mundialista y enfrentando a una de las plantillas más talentosas del torneo, consiguió llevar al límite al campeón defensor y durante varios momentos del partido pareció estar más cerca de la sorpresa histórica que de una eliminación lógica ante una potencia del fútbol mundial.

Después llegó Egipto y las preguntas comenzaron a multiplicarse.

El conjunto africano reclamó un gol anulado, protestó por una acción dentro del área que consideraba penal y terminó viendo cómo Argentina remontaba un partido que durante largos tramos parecía escaparse de las manos del campeón del mundo. Las declaraciones posteriores del seleccionador egipcio, Hossam Hassan, elevaron todavía más la temperatura del debate.

«El partido estuvo arreglado», declaró el técnico tras la eliminación, además de insinuar que existía un interés por mantener a Lionel Messi y al vigente campeón dentro del torneo debido al enorme peso mediático y comercial que representan para la competición.

La controversia no terminó ahí, durante ese mismo encuentro, Hassan realizó la señal oficial que la propia FIFA introdujo para el Mundial 2026 con el objetivo de denunciar posibles actos de racismo o discriminación dentro de los estadios: una «X» formada con los brazos cruzados frente al árbitro. El protocolo contempla que, una vez realizado el gesto, el cuerpo arbitral debe evaluar la situación e incluso puede detener temporalmente el partido mientras se analiza lo ocurrido.

Sin embargo, el juego continuó con normalidad y el seleccionador egipcio terminó recibiendo una tarjeta amarilla tras realizar precisamente la señal que la FIFA había promovido como mecanismo oficial de denuncia dentro del terreno de juego. La situación generó todavía más críticas y cuestionamientos sobre la aplicación de protocolos y criterios dentro del torneo.

Suiza únicamente añadió otro capítulo a la historia.

La expulsión de Breel Embolo tras una revisión del VAR por una simulación en mediocampo abrió un nuevo debate sobre el alcance del videoarbitraje y sobre si la intervención de la tecnología en una acción de ese tipo resultaba proporcionada al contexto del partido. Más aún considerando que la decisión terminó llegando precisamente cuando el encuentro comenzaba a complicarse para Argentina y parecía inclinarse emocionalmente hacia el conjunto europeo.

Y entonces aparecen los números.

Entre Qatar 2022 y el Mundial 2026, Argentina acumula ya ocho penales a favor y todavía le quedan, como mínimo, unas semifinales por disputar.

El siguiente equipo en la lista durante ese mismo periodo es Inglaterra con cuatro. La diferencia resulta llamativa incluso para una selección acostumbrada a monopolizar la posesión y atacar constantemente cerca del área rival. Y aunque cada una de esas decisiones pueda tener una explicación individual y cada penal pueda analizarse de forma aislada, el dato sigue ahí, alimentando inevitablemente la conversación que rodea a la albiceleste desde hace casi cuatro años.

Las preguntas comienzan entonces a repetirse entre aficionados, analistas y comentaristas deportivos.

¿Cómo es posible que el vigente campeón del mundo haya necesitado tres tiempos extra consecutivos para eliminar a rivales que no figuraban entre los favoritos?

¿Cómo es posible que un debutante mundialista como Cabo Verde pusiera contra las cuerdas a una selección plagada de figuras internacionales?

¿Por qué las polémicas arbitrales más comentadas del torneo parecen concentrarse alrededor de los partidos de Argentina?

¿Por qué varias de las declaraciones más explosivas del Mundial han llegado precisamente después de encuentros de la albiceleste?

Y quizás la pregunta más incómoda de todas:

¿Por qué tanta gente está empezando a hacerse exactamente las mismas preguntas?

Tal vez todo tenga explicación.

Tal vez se trate únicamente del enorme foco mediático que acompaña al campeón del mundo y al que probablemente sea el último Mundial de Lionel Messi.

Pero conforme avanza el torneo y se acumulan los episodios, las revisiones y las controversias, la sensación comienza a instalarse entre una parte del entorno futbolístico:

que alrededor de Argentina, en este Mundial, siempre parece haber algo más que solamente fútbol.

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