De acuerdo con los archivos del Diario, en 2016, la empresa francesa-americana Vega Solar ganó la asignación para construir el parque solar fotovoltaico Ticul A y Ticul B en 738 hectáreas, donde invertiría 350 millones de dólares.
Los proyectos contemplaban la remoción de 603 hectáreas de selva maya y la instalación de un millón 183 mil 500 paneles fotovoltaicos que producirían aproximadamente 500 megavatios hora para vender a la CFE.
Un Dictamen Técnico de la Secretaría de Energía (Sener) indica que la infraestructura planeada incluía una línea eléctrica de transmisión y redes de conducción para conectarse a la red nacional de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) e inyectarle energía mediante la Subestación Ticul II.
Megaproyectos solares pondrían en peligro la selva maya yucateca
Sin embargo, se ocultaba la magnitud del riesgo que implicaba, ya que la Evaluación de Impacto Ambiental se realizó de manera separada apunta el Cemda, es decir, fragmentando los impactos ambientales, sociales y culturales que tendrían ambos parques solares.
Entre los daños que ocasionarían los megaproyectos solares en la selva maya se encuentran los siguientes, detalla el Cemda:
- Fragmentación del ecosistema,
- afectación a los servicios ambientales que da la selva media a las plantas,
animales y personas de las comunidades cercanas; - daños a especies de flora y fauna protegidas, así como a la función de polinización de abejas y murciélagos;
- dificultad para acceder al agua y afectaciones a las funciones de recarga del acuífero;
- incremento del riesgo de impacto de huracanes;
- aumento en la temperatura local;
- generación de residuos peligrosos,
- restricciones en el acceso al territorio, afectaciones al paisaje
- y pérdida de elementos culturales de las comunidades mayas.
Batalla legal de pueblos mayas
Frente a la amenaza, en 2019 las comunidades mayas de San José Tipcéh y Planchac se organizaron y presentaron una demanda contra los megaproyectos solares fotovoltaicos Ticul A y Ticul B.
El Cemda les brindó acompañamiento legal contra estos proyectos que pretendían construir y operar en los municipios de Muna, Sacalum y Ticul, en Yucatán.
Durante este proceso, la organización comunitaria logró detener el inicio de obras para la construcción de los proyectos solares.
En 2023, un Tribunal Colegiado otorgó la suspensión definitiva de los efectos de los permisos de los megaproyectos solares.
En noviembre de 2025, un Tribunal Colegiado emitió una sentencia definitiva en la que ampara y protege a las comunidades mayas y ordenó a la autoridad ambiental dejar sin efectos las autorizaciones de los megaproyectos Ticul A y Ticul B, que permitían el desmonte de 603 hectáreas de selva, su construcción y operación por 40 años.
Pero hasta el 14 de abril de 2026 fue cuando la autoridad ambiental (Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), notificó que emitió varias resoluciones administrativas que dejaron sin efectos las Autorizaciones de Impacto Ambiental (MIA) y de Cambio de Uso de Suelo de ambos megaproyectos.
Celebran que tomen en cuenta a los pueblos mayas
El Cemda celebró la decisión de la autoridad judicial porque reivindica los derechos de las comunidades mayas “a gozar de un medio ambiente sano, a que se respete su tierra, territorio y su patrimonio natural”.
Consideran que es fundamental que se les informe y se les permita participar y acceder a la justicia en las decisiones sobre desarrollos e infraestructura que afecte el lugar donde habitan y su modo de vida.
La cancelación de los megaproyectos solares en Yucatán, que se conectarían a la red de CFE, sienta precedente nacional para que particulares y autoridades emprendan una transición energética justa, respetuosa de los derechos colectivos de las comunidades y las escuche antes de tomar decisiones de esta naturaleza.
Nota original aquí
Fuente: Diario de Yucatán