Por Luis Carmona.
Una vez termina la celebración sobre el terreno de juego, comienzan a surgir preguntas entre los aficionados: ¿qué reciben realmente los campeones del mundo?, ¿quién se queda con el dinero que entrega la FIFA?, ¿los jugadores reciben un premio adicional?, ¿qué ocurre con el trofeo?
Aunque el reconocimiento deportivo es el mayor premio que puede obtener una selección nacional, conquistar un Mundial también conlleva importantes beneficios económicos e institucionales que van mucho más allá de la ceremonia de premiación.
Uno de los primeros beneficiados son los propios futbolistas. Durante una Copa del Mundo, los jugadores suelen recibir compensaciones económicas por representar a su selección, aunque las cantidades varían dependiendo de cada federación nacional. Una vez conquistado el campeonato, es habitual que también reciban un bono especial por haber levantado el trofeo, premio que normalmente es acordado previamente entre la federación y los integrantes del plantel.
Sin embargo, el premio económico que entrega la FIFA no llega directamente a los jugadores ni al gobierno del país campeón. Ese dinero es entregado a la federación nacional de fútbol, que es la responsable de administrar los recursos. Posteriormente, cada federación determina cómo distribuir parte del premio entre futbolistas, cuerpo técnico y personal que participó en la obtención del título, además de destinar recursos al desarrollo del fútbol nacional, infraestructura deportiva, programas de formación y otros proyectos relacionados con el deporte.
Los beneficios tampoco terminan ahí. A través del denominado Club Benefits Programme, la FIFA también entrega compensaciones económicas a los clubes que cedieron a sus futbolistas durante la Copa del Mundo. Este mecanismo busca reconocer la colaboración de las instituciones que permitieron la participación de sus jugadores durante el torneo.
Otro aspecto que genera curiosidad entre los aficionados es el destino de la Copa del Mundo. Aunque los campeones levantan el trofeo original durante la ceremonia de premiación, este continúa siendo propiedad de la FIFA y posteriormente regresa a su resguardo oficial. La selección campeona conserva una réplica oficial, la cual pasa a formar parte del patrimonio de su federación como recuerdo permanente de la conquista mundialista.
En el caso de España, esta nueva réplica se sumará al recuerdo del título conseguido en Sudáfrica 2010, cuando la selección obtuvo su primera estrella. Aquella conquista permitió que el trofeo recorriera distintas comunidades autónomas y fuera exhibido en diversos espacios públicos para que miles de aficionados pudieran observarlo de cerca antes de quedar bajo resguardo de la Real Federación Española de Fútbol.
Ahora, tras conquistar su segundo Mundial, los aficionados españoles esperan conocer cuándo y dónde podrán ver de cerca el recuerdo de esta nueva hazaña. Hasta el momento, la Real Federación Española de Fútbol no ha emitido un comunicado oficial sobre el destino que tendrá la réplica correspondiente al Mundial de 2026, ni si se organizará una nueva gira conmemorativa. Sin embargo, debido al antecedente de 2010, parte de la afición permanece a la espera de un anuncio oficial que confirme si el trofeo volverá a recorrer algunas de las principales ciudades del país antes de quedar bajo resguardo permanente.
Más allá de la fotografía levantando la Copa, convertirse en campeón del mundo implica un protocolo cuidadosamente establecido por la FIFA, premios económicos, reconocimientos para jugadores, compensaciones para clubes y un legado que permanecerá para siempre en la historia del fútbol del país campeón.